Rosario Central igualó 1 a 1 ante Colón y obtuvo algo más que un punto. Pese a la labor patética del árbitro, Lucho Figueroa puso algo de justicia al resultado. Se viene el equipo de Grondona y…este inepto disfrazado de árbitro, nos saca dos hombres fundamentales.
A Patricio Loustau le faltó gritar el gol de Colón
Rosario Cental fue a Santa Fe como partenaire de uno de los punteros del certamen y muy cerca estuvo de quedarse con toda la gloria. Es que lejos de achicarse o amedrentarse, el grupo de jugadores que nos representa sigue sobreviviendo a la labor de los Usandizaga y continúa con vida en el campeonato. Claro que, ahora tuvo que sobreponerse a otro escollo: Patricio Loustau, un verdadero forajido que nos quiso ROBAR la ilusión de llevarnos una igualdad. Para colmo de males, y sin querer pensar en partidos acomodados, el martes jugamos ante Arsenal (el equipo del jefe). De todos modos, es grato destacar la labor de nuestros pibes, el golazo de Luciano Figueroa y la gran figura en la cual se erigió Gervasio Núñez.
Siempre superior
De principio a fin, los pibes de Rosario Central fueron superiores al rival y generaron las mejores opciones. Si bien es cierto que volvimos a padecer la falta de un jugador que conecte a los volantes con los delanteros, esta vez alcanzó para complicar al rival. Algo de Jonathan Gómez, la garra y empuje del “Yacaré” y el oportunismo de Luciano Figueroa. Sólidos atrás, alternando buenas y malas en la mitad e incisivo arriba, el Canalla estuvo muy lejos de ser un equipo entregado y al cual le faltan ganas y actitud. De no ser por el árbitro, la ciudad de Rosario estaría festejando un triunfo de su equipo.
Lo controló
Lejos de lo que muchos imaginaban, Colón nunca pudo ni supo imponer esa jerarquía que deben tener los equipos que luchan por salir campeones. A partir del trabajo de Mario Paglialunga y Gervasio Núñez en la mitad del campo, los nuestros fueron imponiendo su juego y, al rival, solo lo dejaban llegar cerca de Hernán Galíndez con pelotazos para Fuertes y Nieto.
Lamentablemente, Rosario Central llegaba más y mejor pero fue el local el que pudo plasmar una de las pocas que tuvo en la red. Desborde, centro atrás de un jugador rival y Germán Rivarola, el gran “Pirulo”, la empujaba al gol. Como era de esperar, el lateral agachó la cabeza y pego la media vuelta sin gritarlo. Verdaderamente, un despropósito ese 1 a 0 a partir de lo poco entregado por ellos y todo lo bueno evidenciado por los nuestros.
Se plantó de guapo y lo fue a buscar
Así es la realidad y así deben jugar nuestros equipos. Como se dice habitualmente, saliendo a vender muy cara la derrota y llevándose por delante al rival y toda su gente. Dentro de lo que Patricio Loustau nos dejaba hacer (tratando ya de acomodar todo para que Arsenal nos enfrente diezmados) el equipo fue, una y otra vez, hasta que logró cosechar algo de justicia. Gervasio Núñez ganó un corner, el lo ejecutó y Luciano Figueroa estampó el 1 a 1. ¿El invencible Pozo? Nada, poco y nada para hacer, solo mirarla y disfrutar del bochazo.
Con dos menos
A partir de la labor patética del árbitro, Rosario Central tuvo que soportar que este ¿señor?, nos pite todo en contra y permanentemente amoneste a nuestros muchachos. Primero las amarillas y después las rojas, llegaron los turnos de Jonathan Gómez y Guillermo Burdisso (ambos expulsados). Con lo que tuvimos y nos quedo, el grupo se plantó de guapo y cambió golpe por golpe. Ellos tuvieron la complicidad del árbitro, pero Rosario Central se las ingenió para generar oportunidades y estar mucho más cerca del gol que el rival.
El 1 a 1 del final, castiga a nuestro conjunto, que hizo mucho mejor las cosas y debió quedarse con los 3 puntos. Lamentablemente, en este fútbol globalizado, no siempre los partidos se ganan en la cancha, algunos también se logran en los escritorios.