De pie. Central no está muerto. Solo está durmiendo...
La tarde se empecina en ser gris, gris como mi alma en pena, tratando de traer a mis recuerdos lo mejor de mi vida auriazul. Me abrazo a mi hija, fuerte, bajo la lluvia, orgulloso de haberla hecho tan canaya como yo, como mi hermano, como mi abuelo, como mis viejos...
Recuerdo aquellos años esplendorosos, los 70, junto a los tios abuelos y demas amigos que me llevaban como un solemne ritual a la vieja cancha de Arroyito. Mas aca, mis amigos, mis compañeros de aventuras inolvidables, en bondi, en camion, con sol, con lluvia, campeones o descendidos, siempre alentando, nunca abandonando.
Los viajes, las emociones, el grito de gol guerrero...Locuras que solo Central me pueden llevar a hacerlas...de la popular a sacar fotos en el cesped, de colarme en algun partido, a crear el escudo mas glorioso del mundo. Sentirme con el pecho inflado viendo a mi hermano directivo, con mi abuelo como guia desde la tercer bandeja...
Hoy estamos aca, en este cruce caprichoso del destino que quizas nos haga protagonistas, y la historia nos destine un final de grandeza, justo entre nuestras manos...El viaje a la ruta de la muerte sera corto, y volveremos marcados por miles de batallas, curtidos, llenos de orgullo auriazul, para contar cuando ancianos, el inicio de una etapa que llegó para no irse jamás.
Me abrazo a mi hija, e imagino la sonrisa de mi hijo con su pelota canayesca...El será testigo de la grandeza inmortal de Central. Quiero despertar de esta pesadilla...